No, uno no se puede acostumbrar a esto, más bien, uno no se quiere acostumbrar. Sin embargo, la paranoia llega, cualquier parpadeo, cualquier silencio, cualquier momento sin sonido o movimiento “¿estás bien?”, espero la respuesta, si la hay, todo va bien.
Pero cuando no hay respuesta, parece que incluso mi tiempo se detiene, hay una pausa. Espero y observo, no hay nada más que hacer, no hay retro, la impotencia se hace patente. A veces no sucede tan rápido, hay intermitencias, encendido y apagado, como un sistema binario; capta algunas cosas, otras no, él mismo no logra entenderse.
Cuando por fin sale, de esa leve ausencia, es un pequeño alivio. No, no es un alivio total. Es un nuevo comienzo, otra vez al principio, al cual no me puedo acostumbrar, no quiero hacerlo.


Comentarios recientes