Nunca creí tener la mente en blanco, ¡lo logré!
No sé de qué manera lo había alcanzado, simplemente allí me encontré, contemplando el silencio en mi mente. La cordura de la razón.
“Sonidos”, qué me hace pensar en la palabra “sonidos”. ¡Aquellos malditos audífonos sobre la computadora!; sordos, desconectados, en silencio.
Parecía una ironía, mi mente vacía, como un valle en silencio y esos audífonos solitarios, callados.
Me los puse para ironizar, como una burla hacía esa voz inquisidora que en todo momento invadía mis pensamientos. Para sorpresa mía, al colocarme los audífonos, escuché el conectar de un viejo modem: “piiiiiiiii piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii pitupitu pituriiiii pitu pitu pituriiiiiii”. Para después recibir una voz, una voz inquisidora, una voz que decía “Bienvenido a tu conciencia 2.0”.
—A dónde crees que vas— dijo la voz del otro lado de los audífonos —no es tan fácil escapar de mí.
No me atreví a quitarme los audífonos, no de golpe, en las computadoras el hacer esto puede corromper los archivos en transferencia. Qué podría pasar con mi cerebro si cortase la comunicación de forma repentina, mi cerebro no se puede reiniciar tal cual se puede hacer con una computadora. No me atreví a hacerlo, no.
—Es tu deber continuar lo que ya habíamos comenzado, recuerda que es por el bien tuyo y de todos nosotros— era lo que la voz seguía transmitiendo, mensaje tras mensajes, sin parar —no me desconectaré, sino hasta que cumplas tu misión.
—Al menos por unos momentos tuve la mente en blanco, sin tu incesante voz, cuándo me dejará en paz, ¡cuándo!— le recriminaba.
—Hay que continuar con el plan, es el momento y esperemos que sean los últimos— decía la voz.
—Allí se encuentra uno, lo tengo en la mira, ¿lo ves?— le contestaba yo —cayó como una lagartija, como una asquerosa sabandija seudo-humana. ¡Miserables!— le seguía diciendo.
—Hay que eliminar a la anomalía en la raza humana, ni un reptiliano más en el planeta. Debemos eliminarlos desde que son aún unos niños— me sugería la voz.
—¡Allí está otro, otro más y otro!— comentabamos juntos.



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