Yo: No intentes entender por qué ves dos caras en mí, no te hagas el güey. Por qué mejor no intentas comprender la verdad.
Tú: Ya vas a comenzar con tus mamadas que lees en los libros, ¿de qué puta verdad hablas?
Yo: Pues que no hay dos putas caras en mí, ¡no seas pendejo!
Tú: ¡ah chinga!, ¿cómo que no hay dos caras?
Yo: Si te das cuenta, verás que no soy yo quien tiene dos caras. Sino que eres tú mismo después de ingerir esa cerveza de mierda.


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