Microrrelato

You are currently browsing the archive for the Microrrelato category.

Yo: No intentes entender por qué ves dos caras en mí, no te hagas el güey. Por qué mejor no intentas comprender la verdad.

Tú: Ya vas a comenzar con tus mamadas que lees en los libros, ¿de qué puta verdad hablas?

Yo: Pues que no hay dos putas caras en mí, ¡no seas pendejo!

Tú: ¡ah chinga!, ¿cómo que no hay dos caras?

Yo: Si te das cuenta, verás que no soy yo quien tiene dos caras. Sino que eres tú mismo después de ingerir esa cerveza de mierda.

Tags: ,

Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.

Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi creación, que no hay otra como ella en todo el Universo, hecha perfecta y hermosa, digna de su Dios?

Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso no matasté a millones de hombres, a sus esposas y a sus hijos y otros seres viviente en el Diluvio?, ¿Cuántos de tus hijos sobrevivieron al Diluvio?

Dijo Jehová a Satanás: En ese mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca; solo ellos se salvaron.

Y dijo Satanás a Jehova: ¿Acaso no matasté a toda los hombres de Sodoma y Gomorra?, ¿Cuántos de tus hijos sobrevivieron?

Respondiendo Jehová a Satanás, dijo: Solo Lot y sus hijas.

Satanás dijo a Jehova: Entonces no me vengas con que amas al mundo y que es una creación hermosa, si Tú mismo la destruyes en cada mínimo error que cometen. ¿Y quién dice que yo soy el malo de esta historia?

Tags: , , , , ,

Barrios vacíos, calles y avenidas sin automóviles, ciudades en total desolación. Nada funciona, nadie produce. Todos morimos.

“No salgan de sus casas”, ordenaban las autoridades. La pandemia nos obliga a permanecer en total aislamiento. Después, cuando ya no hubo “autoridades”, fue simple sentido común. Nadie salía o nadie tenía contacto con nadie más. Excepto, solo aquellos que promulgaban las “buenas nuevas”.

Muchos huimos al campo a vivir de forma primitiva, consumiendo nuestra propia producción. No había otra forma de sobrevivir. El virus es implacable.

Para los Testigos de Jehová fue y es la gloria, lo que por tantos años profesaban se “volvió realidad”: la ira de Dios estaba aquí. Ellos no obedecieron las advertencias, seguían visitando las casas, son los únicos que continúan por las calles. Ejércitos de ellos evangelizando y –claro, no hay milagros– muriendo. Solo ellos seguían transmitiendo el maléfico virus, disfrazado de palabras de salvación.

Aquí estoy, tratando de salvar a mi familia y tal vez, y solo tal vez, a la raza humana. Aquí nos encontramos cosechando y disfrutando la poca vida que nos queda. Aquí me encuentro ahora: en una mano un azadón y en otra una escopeta; una mano alimenta a mi familia y otra los cuida de esos Evangelistas del Fin del Mundo.

Tags: , , ,

Es en las noches de luna nueva, cuando la última estrella del firmamento comienza a tintinear, cuando la ola plateada serpentea rumbo a la playa, es Ella la que se acerca.

No hay hombre que se resista a sus encantos eróticos, a su brisa sensual, a su cabellera del color de la espuma del mar y a sus ojos de cristal. Es Ella, de piernas largas y esbeltas, la que seduce con sus pechos de coral, la que susurra a los hombres al oído, la de labios sabor a sal.

—Quién era ella, abuela— interrumpió una niña que atenta escuchaba el relato.

Era la Señora de los Mares. Un demonio, un espíritu maléfico que vivía de la debilidad del hombre y se alimentaba de su esencia. Dicen que en esas noches venía en busca de un hombre que la satisficiera. Corrompía el significado de la sexualidad, haciendo con los hombres cualquier aberración: hacía que los hombres se portaran como animales, que anduvieran en cuatro patas y que chillaran como cerdos cuando terminaban el acto sexual. Al final los hombres tenían que pagar el precio de su deshonra, perdían su espíritu y ya jamás disfrutaban de lo que hacían.

—¿No tenían otra opción?— otra niña cuestionó a la vieja matriarca del pueblo isleño.

Sí, tenían una opción. Algunos hombres rogaban por sus espíritus y entregaban a cambio a su hijo varón de mayor edad. Casi todos los que eligieron entregar a sus hijos, decidieron después, ante la vergüenza, quitarse la vida de las formas más horrendas. Los que no lo hicieron, simplemente abandonaron el pueblo y jamás se volvió a saber de ellos.

—¿Es por eso que no hay hombres en la isla?— preguntó la menor de todas las niñas que se encontraba escuchando la historia.

—No los necesitamos— replicó la abuela.

La matriarca se levantó del lugar donde se encontraba relatando la historia a las más jóvenes. Se dirigió a un círculo de mujeres que danzaban, gritaban jubilosas y se acariciaban y se besaban unas a otras. En medio de ellas, un grupo de hombres y mujeres se entregaban en una gran orgía de placeres sexuales. Cuando todas vieron que la matriarca se acercaba, se hicieron a un lado; la mujer vieja y de cara curtida por los años levantó un cuchillo como haciendo una señal, entonces todas las mujeres alrededor se abalanzaron hacía la orgía y acuchillaron a todos los varones, dándoles muerte.

Los hombres que nacían en aquella isla se reservaban y se criaban como animales, apartados de toda actividad isleña. Cada año celebraban el rito de la fertilidad. A las mujeres se les educaba para ser autosuficientes y vivir sin necesidad de la presencia del hombre, en todo como fuera posible.

—¡Que ningún demonio venga a perturbar lo que por derecho nos pertenece!, ¡el dominio de la mujer sobre la bestia!— gritó la anciana al momento que se le dio muerte al último hombre en el ritual y todas las mujeres vitoreaban y se regocijaban unas con otras.

Tags: , , , ,

Es lo más desagradable que he vivido, a la vez que inexplicable. No te das cuenta de ello, hasta que te topas con esas evidencias fuera de lo normal. Sobrenaturales dirían algunos, a mí no me lo parecieron, al menos no en ese momento.

Cómo se va uno a imaginar que un simple beso, ¡si!, un simple beso a una jovencita de cara inocente que primero se niega a ser abordada y después se presta a ser ultrajada de la forma más vil y horrenda. Cómo se va uno a imaginar que aquellos ojos del color del cielo y esa boca de sabor a miel se puedan convertir en la mirada que despierta mi lujuria y en la lengua que provoca mis más bajos instintos.

Pero el beso, el beso que al principio fue dulce, pero al final dejó en mi boca ese menjurje baboso; como una gelatina, que aunque sinsabor, imposible de ser escupida o tragada. Es el precio que hay que pagar.

¿Has besado a un demonio?, lo sabrías de haberlo hecho. Pero ten por seguro que no lo sospecharías de estar a punto de hacerlo.

Tags: , , ,

A la escucha de ritmos vallenatos, al puro estilo regiomontano, de pronto me vi envuelto en una burbuja llena de surrealismo, en medio de un triángulo de vocalistas.

A mi lado, sentado junto a mí, un obrero entonando alegremente la canción que el chófer del transporte urbano humildemente nos compartía. Un poco delante mío, una joven susurraba la canción y, casi imperceptible, meneaba sus caderas al ritmo de la música. Un poco detrás, un joven cubierto de tatuajes entonaba la canción de manera que todos lo podíamos escuchar.

Y yo, casi sin darme cuenta, golpeteaba el asiento al ritmo colombiano-regiomontano.

Tags: , , ,

Hoy descendí por las escalinatas del infierno, para encontrarme con mi perdición. No, no era fuego lo que estaba por consumirme o tal vez sí. La encontré a ella, la mujer sin nombre, vestida de traje sastre y un cabello meticulosamente recogido, sin un pelo suelto, zapatos negros y lentes que le daban un aire intelectual.

Una imagen soberbia, sin tintes lujuriosos, sin embargo me encontraba sumamente excitado. Ella me guió hacía una habitación, donde se despojó de algunas de sus ropas, para quedar solo con su sexo expuesto.

Inmundicia es lo que encontré, una sexualidad corrupta, inmoral, sucia. Un sexo corrompido, una falta de respeto hacía la feminidad. Aún así caí, me dejé llevar, por aquella mujer sin rostro. Me consumí en las llamas del infierno, mis ideas quedaron calcinadas.

Tags: , , , , , , , , ,

—Apá, cuando sea grande, quiero ser como tú—dijo el imberbe joven a su padre—. ¡Eres el jefe!
El padre del joven, con un ademan, ordena a su hijo que se acerque.
—Vengase pa’ca m’hijo—dijo el padre, sintiendose orgulloso—, pues ya verá que cuado sea grande, va ser como su apá.
—Si apá, hasta le acabo de dar unos moquetazos a la Lupe, pa’que entienda.
El padre del joven, encolerizado, le solto una bofetada que casi tumba al aún débil hijo.
—Quién es uste pa’darle de golpes a su hermana—cuestionó el padre—.
—Pero es que no hacía caso—sollozando contestó el hijo—, la muy muina no quería barrer el zaguan.
—Pero quién chingados eres tú pa’pegarle—aún más encolerizado el padre, seguía cuestionando—. Mondrijo jijo del demonio.
—Naiden apá, naiden—contestó el joven—. ¡Ya no se enoje!
—Ya no se enoje, ¡ya, sáquese de aquí!, si no quiere que le estampe otra—amenazó el padre.
El joven se retiró, cabisbajo. Se le atravezó el perro de la familia, un perro flaco, mestizo, y le propinó una patada.
—¡Quítate!, perro jodido—le gritó el joven al perro. El animal salió corriendo, chillando, molesto.

Tags: , , ,

Newer entries »

5 visitantes conectados ahora
0 visitantes, 5 bots, 0 miembros
Máx. de visitantes hoy: 6 a las 08:47 pm CST
Este mes: 8 a las 02-05-2012 11:42 am CST
Este año: 31 a las 01-03-2012 07:50 pm CST
En total: 68 a las 04-07-2011 07:12 am CDT