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	<title>artemus stella &#187; Microrrelato</title>
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	<description>tu presente es el crisol de las oportunidades, procura hacer las mezclas que creas te van a llevar al éxito</description>
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		<title>Luces en el agua</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Mar 2011 19:49:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Artemus Stella</dc:creator>
				<category><![CDATA[Del baúl]]></category>
		<category><![CDATA[Microrrelato]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexión]]></category>
		<category><![CDATA[abuelo]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>La Navidad estaba cerca y no era nada prometedora. Tenía entonces ocho años, a tan escasa edad ya comprendía muchas cosas, tal vez demasiadas. Mi padre se había quedado sin empleo justo iniciado el mes de diciembre; ¿saben lo que significa perder el trabajo en el mes de la navidad?, Yo lo entendí en ese entonces, aunque de una manera errónea. Entendía que la navidad no significa nada, cuando un calentador de agua sin gas le hace frente a un invierno frío.</p>
<p>Mis padres habían migrado a esta gran ciudad desde jóvenes, se conocieron en la Universidad y el futuro parecía prometedor. Ambos eran de ciudades muy pequeñas dentro de la República, mi madre venía de un pueblo mucho más chico que el de donde pertenecía mi padre. Ese año no había sido bueno para la familia, mi madre no trabajaba, las vacantes escaseaban y los pocos empleos eran mal pagados. La vida en la gran ciudad, era en la misma medida, cara.</p>
<p>Una mañana, recibimos una llamada. Era mi abuelo, el padre de mi mamá. El abuelo no acostumbraba hablar a casa, mi madre siempre lo llamaba a él, pero a él le pareció extraño no recibir llamada en las últimas dos semana. Recuerdo que ese día era miércoles y faltaban cinco días para la navidad. Mis padres eran orgullosos y en especial mi madre, así que ella se inventó mil excusas para no decirle al abuelo que la estábamos pasando mal; solo que el abuelo, con su amor de padre, intuía en su corazón lo que estaba pasando, sin embargo no dijo nada, se limitó a enviar saludos a mi padre y a mí, y terminó la llamada. A mí me pareció extraño y hasta me dolió un poco que mi abuelo no quisiera hablar conmigo, pero fui fuerte y no reclamé, ni lloré, no dije palabra alguna.</p>
<p>¡Pero en la noche de ese mismo día, alguien tocó a la puerta!, Mi corazón latió como nunca, sabía quién era; en mi cabeza hubo respuestas inmediatas, mi abuelo había terminado la llamada de la mañana, porque la prontitud por reconfortar a su familia lo apremiaba. Corrí hasta la puerta y la abrí, ¡lo sabía, era mi abuelo!</p>
<p>&#8211; ¡Abuelo, abuelito! &#8212; lo abracé y lo besé, con mucha emoción</p>
<p>&#8211; Hola hijo, ¿cómo ha estado mi retoño de roble? &#8212; mi abuelo siempre me llamaba así, aunque lo cierto es que él si era como un roble, ya viejo, pero fuerte y grande</p>
<p>&#8211; Bien abuelito, bien &#8212; en ese momento llegaba mi madre, sorprendida por la llegada de su papá</p>
<p>&#8211; ¡Pero qué haces aquí! &#8212; mi madre reflejaba una gama de sentimientos en su cara, extrañeza, alegría, tristeza, nostalgia. Lo abrazó fuerte y lo besó, por instantes dejé de ver a la madre y en lugar de ello vi a una hija, era como una niña que necesitaba de su padre. El orgullo se había borrado del corazón de mi madre y junto con ello unas lagrimas refrescaron su angustia</p>
<p>&#8211; Vengo a llevármelos al rancho, a pasar la Navidad en el campo, la puerca está por dejar a unos puerquitos y haremos algunos en barbacoa, junto con un par de pavos en mole y algunos cabritos. No tienen pretexto para no ir, ya estoy aquí y en este mismo momento nos vamos; por cierto ¿dónde está tu marido?</p>
<p>&#8211; El salio a dejar unos resúmenes de trabajo, pues lo despidieron, pero seguro que no tardará en conseguir un buen empleo.</p>
<p>&#8211; Pues ya buscará trabajo el próximo año, porque el resto del mes se van a quedar en mi casa, tu madre está entusiasmada con la idea y ya está preparando todo. Que tu marido conduzca hasta el pueblo, yo estoy cansado de conducir todo el día</p>
<p>El viaje desde la ciudad hasta el pueblo de mi abuelo, era de al rededor de unas ocho horas en auto. Yo estaba deseoso de que papá regresará para poder irnos. La familia de mi madre eran personas muy humildes, con esto no me refiero a que fueran pobres, sino que tenían solamente lo que necesitaban y no requerían más. Mi abuelo tenía su granja de animales y su campo de cultivo, comerciaba algo de lo poco que producía y con eso era más que suficiente para vivir tranquilamente, además que a lo largo de sus años, había ahorrado lo suficiente para su vejez.</p>
<p>Por fin papá llegó, se alegró de ver a su suegro y también le causó algo de sorpresa, lo saludó efusivamente y mi abuelo le dio un buen apretón de manos, como diciéndole que no se preocupara. Después de platicar un rato, tomar café y yo de no parar de abrazar a mi abuelo, mi mamá se dedicaba a preparar las cosas para el viaje. En el tiempo previo a salir de casa, se sentía una calidez en la casa, tal vez la alegría que vino a traernos el abuelo nos despertó un poco e incluso el futuro se percibía diferente.</p>
<p>Iniciamos el viaje en la vieja camioneta van del abuelo, yo me senté atrás con el abuelo, mi padre conducía y mi mamá lo acompañaba. Yo estaba tan tranquilo que el sueño me invadió tan de pronto. Antes de quedar dormido completamente, hice una oración en silencio, tan solo le di las gracias a Dios por traernos una luz en la oscuridad, le dije que no esperaba más, todo estaba dado. Me dormí y no supe nada más de mí, hasta llegar al rancho del abuelo, donde me esperaba algo inolvidable.</p>
<p>Cuando por fin llegamos a casa del abuelo, ¡fue todo como un shock de alegría!, Estaban allí tíos y tías, primos que no había visto desde un par de años atrás y primitos chiquitos que yo no conocía, los abuelos habían preparado todo con tiempo y allí estaba toda la familia de mi madre; hubo abrazos, besos, llanto de alegría, hasta mis padres se veían más jóvenes, descargados de presiones y yo me sentía un niño completo. Pronto todos los primos me llevaron a pasear por la granja, a ver a los animales, a jugar y a correr por las praderas. Ese día fue genial, lo disfruté mucho, pero no duró, rápidamente cayó la noche, pero no importaba porque quedaban muchos días más. Esa noche volví a dar gracias a Dios, platiqué un rato con él y le dije nuevamente que no necesitaba nada más.</p>
<p>A la mañana siguiente, la abuela nos despertó con el espeso olor de un pan recién horneado y chocolate espumoso. En instantes, la mesa de la cocina estaba rodeada de niños goloso esperando su porción de pan y su taza de chocolate.</p>
<p>&#8211; Desayunen bien, porque le tienen que ayudar al abuelo a pizcar maíz &#8212; nos recomendó la abuela. En el rancho del abuelo no hay privilegios, todos tienen que contribuir de una manera u otra mientras estemos allí, la pereza es algo que el abuelo no soporta</p>
<p>&#8211; ¡Bien, vamos a pizcar maíz! Y después le decimos al abuelo que nos lleve al río &#8212; gritó uno de mis primos de emoción, el mayor de todos. Cerca del rancho, había un río muy grande, tupido de grandes árboles de sabino y es tradición que ir al río no es un simple paseo; ir al río implica hacer un festejo, con razón de nada, solo por ir al río</p>
<p>&#8211;Bueno, si convencen a su abuelo a ir al río, yo voy a preparar pan de maíz para comer mientras está la cena &#8212; a mi abuela le entusiasmó mucho la idea, el río era el lugar ideal para &#8220;comadrear&#8221; con las hijas y nueras, mientras los hombres preparaban la cena</p>
<p>Terminando de desayunar, todos los primos fuimos corriendo hacía las bodegas de maíz, el abuelo ya estaba allí trabajando junto con algunos de los tíos. Inmediatamente el primo mayor abordó al abuelo.</p>
<p>&#8211; Abuelo, dice la abuela que vamos a ir al río, y ella ya va a preparar pan de maíz y otras cosas &#8212; nada mejor que la astucia de mi primo para convencer al abuelo de hacer el paseo, aunque el abuelo no requería de tal astucia</p>
<p>&#8211; ¡Al río eh!, Por mucho que haya dicho la abuela, sino trabajan no hay río &#8212; inmediatamente allí estábamos todos los primos trabajando, unos pizcando el elote y los más grandes desgranándolo, otros recogiendo el rastrojo y apilándolo. Mientras el abuelo, le daba indicaciones a uno de mis tíos que escogiera tres cabritos para la cena en el río</p>
<p>El trabajo era duro para un niño de ciudad, mis manos estaban ampolladas, pero no importaba porque la recompensa era grande. Eran las dos de la tarde cuando terminamos, nos organizamos para ir al río, algunos tíos traían sus camionetas, otros iban a ir montando a caballo. Yo por supuesto preferí ir montando a caballo con uno de mis tíos. Cuando llegamos al río, el aire se sentía un poco frío, los rayos del sol no alcanzaban a penetrar completamente por la espesura de los árboles que todavía no perdían las hojas, se escuchaba el trinar de los pájaros y se respiraba frescura.</p>
<p>&#8211; Bueno niños, vamos a dar un paseo &#8212; el abuelo es un hombre que jamás está quieto, siempre tiene que hacer algo; además de que nos gusta dar ese paseo por el río, porque el abuelo siempre nos cuenta historias y no es aburrido, nunca cuenta lo mismo</p>
<p>&#8211; ¡Sí, vamos! &#8212; gritamos todos entusiasmados</p>
<p>Allí íbamos todos detrás del abuelo, escuchando sus historias. El tiempo no se sentía y la fatiga no llegaba, caminamos por mucho tiempo en contra del sentido de la corriente del río; yo tenía poco más de cinco años cuando fui al río por última vez, que yo recuerde, y no recordaba mucho acerca de lo que podría encontrar en él. El agua del río era cristalina, se veía incluso el fondo, parecía tan cerca el fondo del río, pero era engañoso porque en realidad era muy profundo. De momento, al doblar en una ligera curva en el camino, como en una fotografía de postal vi como los rayos del sol iluminaban una parte del lugar; era como una lluvia de sol sobre las sombras. Corrí hasta el lugar donde caían los rayos y quede asombrado, el lugar donde caían los rayos del sol, era como una pequeña bahía en el río, no medía más de treinta metros en su parte más larga y sus aguas estaban placidas, casi sin movimiento. En las aguas, había algo que no me permitía cerrar los ojos, unos destellos hermosos se movían en lo profundo, eran como una especie de soles que resplandecían, a veces poco, a veces mucho; sus movimientos parecían asimétricos, pero con un cierto orden. De pronto mi corazón latía fuerte, me llené de alegría y paz, y esas estrellas brillaban aún más, bellamente. De un momento a otro salí de una especie de trance, desperté y les dije a todos:</p>
<p>&#8211; ¡Vengan, vengan todos!, ¡Miren lo que estoy viendo!, ¡Son lucen en el agua! &#8212; estaba feliz, y brincaba, y reía, y gritaba &#8220;vengan, vengan a ver las luces en el agua&#8221;</p>
<p>Todos los primos pequeños corrieron hacía mí, los grandes solo aceleraron el paso un poco y mi abuelo con una sonrisa seguía caminando a su paso.</p>
<p>&#8211; ¿Cuáles luces? &#8212; gritaban entusiasmados mis primos</p>
<p>&#8211; ¡Esas, las que están en el fondo! &#8212; mi alegría no cesaba</p>
<p>&#8211; ¿Dónde están esas luces? &#8212; preguntaron mis primos mayores</p>
<p>&#8211; ¡Allí, míralas! &#8212; todos los primos las miraron con atención, hubo silencio por un rato, hasta que alguien alzo la voz</p>
<p>&#8211; Son solo peces plateados &#8212; el primo mayor de tajo rompió el encanto, eran peces plateados tan solo, simples peces plateados</p>
<p>Pero los más chicos siguieron admirándolos con emoción, yo ya no tan emocionado les seguí poniendo atención. Ahora si, ya no veía esos soles radiantes, tan solo miraba a un conjunto de peces plateados en el fondo del agua.</p>
<p>&#8211; Muy hermosas luces en el agua &#8212; dijo el abuelo. El abuelo tenía una forma tan sabia de decir las cosas más simples, dándole a las palabras el tono adecuado, él si comprendió lo que yo sentí en ese momento</p>
<p>El resto del día siguió siendo divertido, jugamos, bailamos, comimos, cenamos, los mayores bebieron vino y en la noche hicimos una gran fogata. El abuelo cerraba el día con un repertorio de buenas historias.</p>
<p>De regreso a la casa del abuelo, antes de dormir oré un poco diciéndole a Dios, gracias por lo que me has dado, me has hecho muy feliz el día de hoy, no necesito nada más.</p>
<p>Esa noche tuve un sueño hermoso, caminando solo por el río llegué a esa pequeña bahía. Era todo igual, el mismo escenario, pero no había luces en el agua. A la entrada de la bahía se encontraba un bote de remos, de aspecto rustico; la madera de la cual estaba hecho el bote, parecía muy fina, dura y pesada; El bote aunque no muy grande, daba la impresión de soportar grandes cargas. Me dirigí hacía el bote, lo abordé y comencé a remar, pronto la corriente del río comenzó a jalarme, con los remos evitaba chocar con la orilla. El recorrido parecía interminable, a veces me encontraba con claros iluminados, en otras los árboles tupidos de hojas no dejaban el paso del sol, de pronto el río se volvía salvaje y en otro momento tranquilo. El viaje por el río se volvió tan largo como una vida, hasta que una luz marcaba el final del río; entré a un gran mar, no, era un océano; no, ni mar ni océano, era la misma inmensidad.</p>
<p>Me fui adentrando cada vez más en ese gran mar infinito, iluminado por una especie de sol gigante; el agua de ese mar era como cristal líquido y no se veía que tuviera fondo. El sol que iluminaba todo, a cada momento se hacía más y más grande, hasta que, simplemente todo estaba iluminado; Era como un hermoso día soleado, pero sin sol, era que ya estaba dentro de la luz.</p>
<p>&#8211; ¿Te gustaron las luces en el agua? &#8212; una voz que venía de todas partes me preguntó y era una voz que no se me hizo desconocida, aunque jamás la hubiese escuchado</p>
<p>&#8211; ¡Si, me gustaron mucho! &#8212; le respondí de una forma tan familiar, sin temor &#8212; ¿eran tus ángeles? &#8212; le pregunté, esta vez sí con algo de temor a equivocarme</p>
<p>&#8211; Yo prefiero llamarlos mis mensajeros, me gusta hablar claro. Por cierto, ¿qué te dijeron?</p>
<p>&#8211; Nada, no dijeron nada, solo sentí cosas</p>
<p>&#8211; Es la manera en la que ellos se comunican, por medio de los sentimientos, ¿qué te dijeron? &#8212; volvió a preguntar</p>
<p>&#8211; Me dijeron que algo tenían para mí, una gran responsabilidad, la responsabilidad de dar felicidad a la gente que me rodea</p>
<p>&#8211; Por eso tu corazón comenzó a latir fuertemente, ¿crees que es una gran carga?</p>
<p>&#8211; También me dijeron que esa responsabilidad se me había dado porque Tú creías que yo podía soportarla</p>
<p>&#8211; Y eso te llenó de felicidad, cuéntame más</p>
<p>&#8211; Que tus bendiciones acompañan solo a los humildes</p>
<p>&#8211; Sentiste paz en ese momento</p>
<p>&#8211; Y me siento en gran paz ahora, sé que estoy durmiendo Señor, ya no quisiera despertar más, me gusta este lugar, pero es tu voluntad sobre la mía</p>
<p>&#8211; Eres un retoño todavía, con el tiempo serás el árbol que sostenga a una nueva generación y no solo eso, harás cosas grandes, solo necesitas poner siempre atención a mis mensajeros. Duerme ahora, descansa</p>
<p>En ese momento una inmensa tranquilidad invadió mi corazón y no supe de mí en muchos tiempos. Cuando desperté ya había amanecido, de hecho era ya  tarde. Me vestí y fui a la cocina, solo estaba mi abuela y me dijo que ya todos se habían desayunado; me sirvió pan y leche para desayunar. Mientras me desayunaba, entró mi abuelo, me abrazo y me dijo:</p>
<p>&#8211; Buenos días mi pequeño retoño de roble, espero que hayas disfrutado el paseo en el río &#8212; dándole un tono adecuado a sus palabras, comprendí que el abuelo no se refería al paseo de ayer con todos los primos</p>
<p>&#8211; ¡Lo disfruté, abuelo, lo disfruté! &#8212; abracé fuertemente al abuelo, lo besé y con una lágrima le agradecí que siempre estuviese atento a lo que su corazón le dictaba</p>
<p>Mis padres y yo pasamos la navidad y año nuevo en casa del abuelo; todo fue fiesta y felicidad; Recibí regalos de los abuelos, aunque no los necesitaba y di gracias a Dios por eso.</p>
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		<title>¿Quién es Él?</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Mar 2011 18:51:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Artemus Stella</dc:creator>
				<category><![CDATA[Del baúl]]></category>
		<category><![CDATA[Microrrelato]]></category>
		<category><![CDATA[Reflexión]]></category>
		<category><![CDATA[dios]]></category>

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		<description><![CDATA[Sus últimas palabras antes de morir &#8212; le dijo el juez a Mateo, segundos antes de que sobre Mateo cayera la afilada y pesada sentencia. &#8211; ¡Lo único que deseo decir y preguntar! &#8212; gritando dijo &#8212; ¡Se me acusa de haber ofendido al Visitador y Portador de la Fe por tan solo mencionar que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sus últimas palabras antes de morir &#8212; le dijo el juez a Mateo, segundos antes de que sobre Mateo cayera la afilada y pesada sentencia.</p>
<p>&#8211; ¡Lo único que deseo decir y preguntar! &#8212; gritando dijo &#8212; ¡Se me acusa de haber ofendido al Visitador y Portador de la Fe por tan solo mencionar que es estúpido creer en dios y peor aún, en su existencia! ¡Todos ustedes me ofenden por su estupidez! ¿los puedo yo acusar a todos por ofender mi creencia en la no existencia de un ser divino?</p>
<p>Con una señal cayó la rigurosa sentencia sobre el cuello de Mateo. Todos se regocijaban y alababan a Dios; el Visitador y Portador de la Fe respiraba tranquilidad; el juez se secaba el sudor de la frente.</p>
<p>Un niño, que expectante, con mirada de asombro y sin parpadear presenciaba la escena, se aferraba con fuerza a la falda de su madre, mientras por su cabeza revoloteaba una pregunta insistente y punzante: &#8220;¿Quién es dios?&#8221;</p>
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		<title>Cristy y el Circo</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Feb 2011 02:51:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Artemus Stella</dc:creator>
				<category><![CDATA[Microrrelato]]></category>
		<category><![CDATA[14 de febrero]]></category>
		<category><![CDATA[amistad]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>
		<category><![CDATA[circo]]></category>
		<category><![CDATA[día del amor y la amistad]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8211;¡Quédate conmigo, Cristy!&#8211; al borde de una lágrima y haciendo un esfuerzo para que no se notase el nudo que tenía en la garganta, Marco pronunciaba así lo que en realidad era una despedida, una más a la cuenta. &#8211;No puedo Marco, tú lo sabes, esta es mi vida&#8211; ella, Cristy, tranquila y acostumbrada a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8211;¡Quédate conmigo, Cristy!&#8211; al borde de una lágrima y haciendo un esfuerzo para que no se notase el nudo que tenía en la garganta, Marco pronunciaba así lo que en realidad era una despedida, una más a la cuenta.</p>
<p>&#8211;No puedo Marco, tú lo sabes, esta es mi vida&#8211; ella, Cristy, tranquila y acostumbrada a la vida del circo, pronunció sus palabras con la soltura de una artista que sabe manejar sus emociones &#8211;esto es todo lo que te puedo dar&#8211; sus cuerpos se conectaron en un evento de amor que, por desgracia, el destino no asegura que pueda durar para siempre. Marco la toma para si, tratando de que el momento traspase los tiempos. Cristy se porta romántica, sensual y erótica; ella solo quería en un instante entregarle todo a Marco, pues no se sabía si habría otro reencuentro.</p>
<p>Todo comenzó algunos años atrás, en la infancia de un niño lleno de ilusiones y de amor por la fantasía. En aquellos días, como año con año, el circo se había instalado en el pueblo de la familia Fernández de Santiago; Don Marco, así era conocido el dueño de la tienda de abarrotes principal del pueblo de Villa de Bustamante, llevaba a su hijo Marquito a ver la función de sábado por la noche. Marquito contaba con apenas seis años y le fascinaba el circo. La magia, los payasos, los animales, las acrobacias, todo era del total agrado de Marquito. Pero esa noche, lo que más le gustó a Marquito fue Cristy, la payasita acróbata.</p>
<p lang="es-ES">Cristy era una niña de apenas cuatro o cinco años, que hacía de payasita. Su actuación se limitaba a hacer algunas acrobacias en conjunto con otros payasos y tan solo con eso se ganó el cariño del público, gracias a su carisma natural de niña. Pero además de eso cautivó al corazón de un niño, se agenció el amor de Marquito.</p>
<p lang="es-ES">El niño convención a su papá, a Don Marco, de llevarlo todos los días que estuviese el circo y así fue. Don Marco sabía cuál era la verdadera intención del niño y por eso invitó a cenar a su casa &#8211;el último día de presentaciones&#8211; al dueño del circo, a la niña Cristy y a los padres de la niña, los cuales formaban parte del show de payasos acróbatas. Marquito estuvo encantado en la cena, no le quitó nunca la mirada de encima a la simpática niña. Cristy, tomando la iniciativa, al terminar la cena le pidió a Marquito que le enseñara sus juguetes y Marquito la llevó a su habitación. El niño entusiasmado le echo una mirada a su padre, dando a entender que todo iba de maravilla.</p>
<p lang="es-ES">El circo se fue y con este se marchó el primer amor de Marquito. Sin embargo, como de costumbre, año con año el circo regresaba al pueblo y año con año se reafirmaba el lazo de amor que unía a los niños, que con el tiempo se volvieron jóvenes.</p>
<p lang="es-ES">Marco, ahora joven, esperaba la llegada de su primer amor. No eran aún novios, aún así Marco nunca había traicionado ese amor que le tenía a Cristy, él siempre la esperaba. Un día, semanas más, semanas menos, el circo regresó y con este, Cristy.</p>
<p lang="es-ES">Cuando la caravana del circo se estaba instalando, allí estaba Marco, esperando ver a Cristy. Cuando ella apareció, pareciese que el sol iluminaba más de la cuenta. Marco se abalanzó corriendo hacía dónde ella estaba y Cristy se dirigió también hacía él, los dos se encontraron con sus labios, ambos sabían que esto iba a suceder y estaban totalmente sincronizados.</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Te amo Marco&#8211; fueron las primeras palabras de Cristy y cuando apenas Marco iba a pronunciar las suyas, Cristy lo cayó con otro beso, aún más intenso que el primero.</p>
<p lang="es-ES">Los días cursaron más rápido de lo esperado, la estadía del circo tan solo era de una semana y fue la semana más corta de la joven pareja.</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Estaré esperándote y será para no esperar más&#8211; fue una promesa de Marco hacía Cristy, promesa que hizo que le brillasen ojos de ilusión a la payasita.</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Solo disfrutemos el momento, no hagamos ilusiones de algo que tal vez no podrá ser&#8211;</p>
<p lang="es-ES">&#8211;No te entiendo&#8211; replicó Marco –por qué esto no podría ser&#8211;</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Pertenezco al circo, soy una payasita es lo que se hacer y es lo que soy&#8211; repuso Cristy.</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Pero yo te amo&#8211; Cristy intentó reprimir esas palabras con un beso &#8211;adiós Marco, nos veremos el siguiente año&#8211;</p>
<p lang="es-ES">Fue la semana más corta, seguida del año más largo en la vida de los dos jóvenes.</p>
<p lang="es-ES">La transición de un año nos remite al principio de esta historia, como muchas historias de amor, que comienzan no como generalmente se esperan.</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Te ruego que no te vayas, no después de lo que acabamos de vivir&#8211; en los brazos de Marco se encuentra Cristy, quien no responde la petición de su amado –Cristy, ¿me amas?</p>
<p lang="es-ES">&#8211;¡Con todo el corazón!&#8211; Cristy se levantó de un salto y sin poder verlo a los ojos, le dijo &#8211;mis padres no quieren que te siga viendo, dicen que no perteneces a nosotros, no eres como nosotros. Yo tan solo, tan solo quiero llevarme algo tuyo&#8211; la joven se vistió y se alejó de Marco.</p>
<p lang="es-ES">El circo se marchó. Marco estuvo parado en la carretera, viendo como partía la caravana y con la ilusión de ver por última vez, ese año, a Cristy, ella no se asomó por ninguna de las ventanillas de la caravana.</p>
<p lang="es-ES">El siguiente año ya no apareció Crsty en escena, ni el subsecuente, ni otros tres más.</p>
<p lang="es-ES">En un año de verano, un mes después de la partida del circo, se presentó en el pueblo la joven Cristy. Aún joven, pero con porte de dama, llegó acompañada de una niña de tan solo cuatro o cinco años. Inmediatamente los rumores de la llegada de Cristy al pueblo llegaron a oídos de Marco, pues todo el pueblo conocía la historia de amor entre estos dos jóvenes.</p>
<p lang="es-ES">Marco salió al encuentro de Cristy y al verla con una niña sus ojos se llenaron de lágrimas y su cara se transfiguró en miles de emociones.</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Hola&#8230;&#8211;</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Cristina, ahora soy Cristina&#8211;</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Hola Cristina&#8211;</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Hola Marco&#8211;</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Hola, cómo te llamas&#8211; Marco se dirigió hacía la niña.</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Soy Elena&#8211; Marco cargó a la niña en sus brazos y le dijo &#8211;yo soy Marco, tu papá&#8211;</p>
<p lang="es-ES">&#8211;¡Es cierto mami, es mi papá!&#8211; la alegría brotaba de los ojos de Elena, la hija de la ahora Cristina y de Marco &#8211;papi, te quiero, mami siempre me contaba historias lindas sobre ti&#8211;</p>
<p lang="es-ES">&#8211;Vengo a pedir que me perdones&#8211; antes que Cristina pudiese decir algo más, Marco la abrazó y la besó. Los tres se fundieron en abrazos y besos.</p>
<p lang="es-ES">La nueva familia se dirigió a casa de Marco, donde estaba su padre, Don Marco, esperando fuera de la casa con las puertas abiertas.</p>
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		<title>Mi conciencia 2.0</title>
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		<pubDate>Thu, 21 Oct 2010 23:20:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Artemus Stella</dc:creator>
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		<category><![CDATA[esquizofrenia]]></category>
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		<description><![CDATA[Nunca creí tener la mente en blanco, ¡lo logré! No sé de qué manera lo había alcanzado, simplemente allí me encontré, contemplando el silencio en mi mente. La cordura de la razón. “Sonidos”, qué me hace pensar en la palabra “sonidos”. ¡Aquellos malditos audífonos sobre la computadora!; sordos, desconectados, en silencio. Parecía una ironía, mi [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Nunca creí tener la mente en blanco, ¡lo logré!</p>
<p>No sé de qué manera lo había alcanzado, simplemente allí me encontré, contemplando el silencio en mi mente. La cordura de la razón.</p>
<p>“Sonidos”, qué me hace pensar en la palabra “sonidos”. ¡Aquellos malditos audífonos sobre la computadora!; sordos, desconectados, en silencio.</p>
<p>Parecía una ironía, mi mente vacía, como un valle en silencio y esos audífonos solitarios, callados.</p>
<p>Me los puse para ironizar, como una burla hacía esa voz inquisidora que en todo momento invadía mis pensamientos. Para sorpresa mía, al colocarme los audífonos, escuché el conectar de un viejo modem: “piiiiiiiii piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii pitupitu pituriiiii pitu pitu pituriiiiiii”. Para después recibir una voz, una voz inquisidora, una voz que decía “Bienvenido a tu conciencia 2.0”.</p>
<p>—A dónde crees que vas— dijo la voz del otro lado de los audífonos —no es tan fácil escapar de mí.</p>
<p>No me atreví a quitarme los audífonos, no de golpe, en las computadoras el hacer esto puede corromper los archivos en transferencia. Qué podría pasar con mi cerebro si cortase la comunicación de forma repentina, mi cerebro no se puede reiniciar tal cual se puede hacer con una computadora. No me atreví a hacerlo, no.</p>
<p>—Es tu deber continuar lo que ya habíamos comenzado, recuerda que es por el bien tuyo y de todos nosotros— era lo que la voz seguía transmitiendo, mensaje tras mensajes, sin parar —no me desconectaré, sino hasta que cumplas tu misión.</p>
<p>—Al menos por unos momentos tuve la mente en blanco, sin tu incesante voz, cuándo me dejará en paz, ¡cuándo!— le recriminaba.</p>
<p>—Hay que continuar con el plan, es el momento y esperemos que sean los últimos— decía la voz.</p>
<p>—Allí se encuentra uno, lo tengo en la mira, ¿lo ves?— le contestaba yo —cayó como una lagartija, como una asquerosa sabandija seudo-humana. ¡Miserables!— le seguía diciendo.</p>
<p>—Hay que eliminar a la anomalía en la raza humana, ni un <em>reptiliano</em> más en el planeta. Debemos eliminarlos desde que son aún unos niños— me sugería la voz.</p>
<p>—¡Allí está otro, otro más y otro!— comentabamos juntos.</p>
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		<title>La gran obra maestra de Dios</title>
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		<pubDate>Wed, 06 Oct 2010 18:02:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Artemus Stella</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo. Y contempló Dios su creación, y se regocijó en ella, pues toda la divina perfección de su Ser había quedado plasmada en esta. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó. Cuando Dios hubo dádose cuenta que su creación ya no lo necesitaba, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo. Y contempló Dios su creación, y se regocijó en ella, pues toda la divina perfección de su Ser había quedado plasmada en esta. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó. Cuando Dios hubo dádose cuenta que su creación ya no lo necesitaba, dijo: <strong>Consumado es</strong>. Y habiendo cerrado los ojos, murió.</p>
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		<title>¿Qué Importa?</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Sep 2010 19:39:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Artemus Stella</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8211;Hace tiempo que no veníamos a tomar el café, cuando éramos socios nos reuníamos con frecuencia en este restaurante; ¡qué tiempos aquellos!, ¿lo recuerdas?&#8211; Le mencionaba Ignacio a Roberto, seguido, Ignacio bebía una taza de café americano. &#8211;Claro que lo recuerdo, eran otros tiempos, otr&#8230;&#8211; El prolongado frenado de un automóvil interrumpió la tranquilidad del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="_mcePaste" style="text-align: justify;">
<p>&#8211;Hace tiempo que no veníamos a tomar el café, cuando éramos socios nos reuníamos con frecuencia en este restaurante; ¡qué tiempos aquellos!, ¿lo recuerdas?&#8211; Le mencionaba Ignacio a Roberto, seguido, Ignacio bebía una taza de café americano.</p>
<p>&#8211;Claro que lo recuerdo, eran otros tiempos, otr&#8230;&#8211; El prolongado frenado de un automóvil interrumpió la tranquilidad del restaurante. Silencio, espera, expectación. No pasa nada, todo igual. &#8212; &#8230; digo, eran otras circunstancias, todo cambia para bien.</p>
<p>&#8211;Es extraño, ¿por qué cuando un automóvil frena, todos esperan una colisión?</p>
<p>&#8211;Cuando yo escucho el frenado de un auto no espero un choque, es absurdo.&#8211; En cambio Roberto acompañaba la plática con una taza de té negro y su inseparable pipa fabricada en madera de roble.</p>
<p>&#8211;Me vas a decir que esperas que no choque, que alma tan noble la tuya.</p>
<p>&#8211;Creo que no me entiendes, no espero nada, mientras no sea yo el afectado, lo que suceda ¿qué importa?. Pero bueno ¿qué tal tu café?</p>
<p>Nuevamente la serenidad del restaurante se ve interrumpida, está vez una ráfaga de balas. Gritos, larga espera, ganas de no ser espectador. De pronto, todo había cambiado.</p>
<p>Roberto, que instintivamente se había arrojado al piso, se levanta, voltea a los alrededores; encuentra que Ignacio está en el suelo tirado, él era el objetivo.</p>
<p>&#8211;Espero que tu café haya estado bueno&#8211; dijo Roberto en voz baja &#8211;aunque ahora, ¿qué importa?</p>
</div>
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		<title>El juicio final</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Aug 2010 23:50:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Artemus Stella</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ayer estuve en el cielo, en el juicio final. Todos los que habitamos alguna vez el mundo estuvimos congregados frente al trono del &#8220;Altísimo&#8221;. El juicio era personalísimo. Cada individuo se paraba, para ser enjuiciado, frente al &#8220;Hombre&#8221; que estaba sentado en el trono. En el lado derecho se iban congregando los que comulgaron con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="_mcePaste">
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX">Ayer estuve en el cielo, en el juicio final. Todos los que habitamos alguna vez el mundo estuvimos congregados frente al trono del &#8220;Altísimo&#8221;.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX">El juicio era personalísimo. Cada individuo se paraba, para ser enjuiciado, frente al &#8220;Hombre&#8221; que estaba sentado en el trono. En el lado derecho se iban congregando los que comulgaron con ese al que algunos llamaban &#8220;Dios&#8221; y que salían airosos del juicio. En el lado izquierdo se encontraban todos los que habían sido condenados por no comulgar con la &#8220;Palabra&#8221;.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX">Cuando llegó mi turno, observé a toda esa gente que ya había sido juzgada. Del lado derecho pude ver a varios sacerdotes, líderes religiosos e incluso a varios Papas, entre ellos Benedicto XVI; también había cantidad de gente de distintas religiones, entre ellas las que provenían del judeo-cristianismo; todos ellos vitoreaban y se regocijaban por haber &#8220;triunfado&#8221;.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX">Estuve algunos momentos pensativo, mientras esperaba que iniciara el juicio, cuando de pronto se me aclararon las ideas y dije:</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX">&#8212;Ahora entiendo todo, ¡tú eres Lucifer!&#8212;</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX">No esperé que se me enjuiciara, me declaré culpable de no ser un hipócrita. Me dirigí por mi propia voluntad hacía el lado izquierdo de Satanás, en donde me encontré con un grupo de librepensadores, los cuales me recibieron con gran felicidad, tan felices como yo.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="mso-ansi-language: ES-MX;" lang="ES-MX">Ahora estoy aquí, esperando la muerte eterna. Es el precio que hay que pagar por no ser un eterno esclavo. </span>En verdad, valió la pena.</p>
</div>
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		<title>Fue en un release</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Mar 2010 05:58:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Artemus Stella</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8211;Buenos días amor, cómo te fue en el release &#8211;Uff, muy cansado, estuve batallando mucho con un servidor Solaris &#8211;¡en serio! y ¿todo quedó bien? &#8211;Sí, comencé con unos comandos vía el teclado, hasta que dejé el ambiente a punto; después accedí al sistema con root, pero así me la pasé toda la noche: login, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8211;Buenos días amor, cómo te fue en el <em>release</em><br />
&#8211;Uff, muy cansado, estuve batallando mucho con un servidor Solaris<br />
&#8211;¡en serio! y ¿todo quedó bien?<br />
&#8211;Sí, comencé con unos comandos vía el teclado, hasta que dejé el ambiente a punto; después accedí al sistema con <em>root</em>, pero así me la pasé toda la noche: <em>login</em>, revisaba algunas interfaces y <em>logout</em>; nuevamente <em>login</em>, montando particiones y <em>logout</em>; <em>login</em>, <em>logout</em>, <em>login</em>, <em>logout</em>; tú sabes cómo es esto. Pero cuando terminamos, ¡cómo corría ese servidorcito!<br />
&#8211;¿Cuándo terminaron?, pensé que ibas a estar solo durante el <em>release</em><br />
&#8211;Sí, quise decir que cuando terminé, el servidorcito comenzó a jalar muy bien</p>
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		<title>Frívolo</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 17:02:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Artemus Stella</dc:creator>
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		<description><![CDATA[&#8211;Me han dicho que tan solo valoras a las mujeres por su belleza física, ¿es cierto eso?&#8211; le preguntó Laura N. a Marco D&#8217; Fressco &#8211;Sí, es cierto&#8211; respondió Marco D&#8217; Fressco &#8211;¿No crees que eso es algo frívolo?&#8211; volvió a cuestionar Laura &#8211;Lo es, no me gusta complicarme&#8211; dijo Marco &#8211;Y yo ¿te parezco [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&#8211;Me han dicho que tan solo valoras a las mujeres por su belleza física, ¿es cierto eso?&#8211; le preguntó Laura N. a Marco D&#8217; Fressco</p>
<p>&#8211;Sí, es cierto&#8211; respondió Marco D&#8217; Fressco</p>
<p>&#8211;¿No crees que eso es algo frívolo?&#8211; volvió a cuestionar Laura</p>
<p>&#8211;Lo es, no me gusta complicarme&#8211; dijo Marco</p>
<p>&#8211;Y yo ¿te parezco bella?&#8211; pregunta Laura</p>
<p>&#8211;Sin dudarlo haría el amor contigo&#8211; responde Marco</p>
<p>&#8211;Esa no es respuesta para la pregunta que hice&#8211; dijo Laura N.</p>
<p>&#8211;Solo hago el amor con mujeres hermosas&#8211; concluyó Marco D&#8217; Fressco</p>
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		<title>En el principio</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Dec 2009 20:47:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Artemus Stella</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En el principio fue la Oscuridad y el que Es &#8211;como se llama así mismo la Oscuridad&#8211; con su pensamiento creó a una entidad llamada Luz. Luz se convirtió en el portavoz del que Es y se le encomendó hacer todas las cosas. Fue así como Luz lanzó una chispa, una chispa con leyes y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En el principio fue la Oscuridad y el que Es &#8211;como se llama así mismo la Oscuridad&#8211; con su pensamiento creó a una entidad llamada Luz. Luz se convirtió en el portavoz del que Es y se le encomendó hacer todas las cosas.</p>
<p>Fue así como Luz lanzó una chispa, una chispa con leyes y reglas para la autocreación de objetos animados y autónomos; así es como se creó el universo, los soles, los planetas y la vida. Esto no era suficiente para los planes del que Es, así que le ordenó a Luz crear un ser semejante a ellos.</p>
<p>En un momento en el tiempo, Luz envolvió a Tierra. Tierra es la más bella de los desprendimientos de la chispa, la elegida de Luz. Tierra en ese tiempo era salvaje, voluble y temperamental, y sabía que se había convertido en el deseo de Luz. Desde entonces, Luz comenzó también a ser nombrado Amor.</p>
<p>Amor, con su gran falo de fuego penetró a Tierra; Tierra se vio sacudida e invadida tan de pronto, hubo terremotos, erupciones e inundaciones, especies desaparecían y aparecían nuevas en tan solo algunos segundos de tiempo universal. La lindura de Tierra cambió en esos momento, toda su hermosura se transformó en belleza erótica, causa del fuego que después se conoció como pasión. Tierra tuvo un estallido orgásmico que causo su división y Amor derramó en ella chorros eyaculatorios ardientes que fertilizaron a Tierra. De la semilla de Luz y el poder dador de vida de Tierra, nació lo que conocemos como Conciencia; un ser nacido del magma y moldeado por las manos de Luz cuando brotó en lava.</p>
<p>Fue así como nació un maravilloso ser, aquel que fue la primera conciencia que caminó sobre la faz de la Tierra. Aquel ser al que se le denominó: Hombre.</p>
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